CUENTO No. 1: "LA ENTREVISTA O ¿POR QUÉ ESTUDIÉ DERECHO?"

Un estudiante de colegio, quien cursaba su último año de bachillerato se encontraba en una salita contigua a la oficina del decano. Esperaba que lo llamaran para la entrevista de admisión. Venía vestido de corbata, traje de paño, todo eso prestado por su hermano mayor que era ingeniero como su padre.
En la salita habían otras dos personas esperando también para la entrevista. Una niña con falda escocesa, y otro muchacho idénticamente vestido como él.
Muy nervioso el estudiante tomaba un café, y repasaba lo que le había dicho su papá horas antes.
La secretaria del decano con una hoja de papel en la mano, sin mirar a quienes estaban en la salita, musitó un nombre.
- Rocca Prieto, Fernando Arturo.
El estudiante supo que lo llamaban a él.
- Sí soy yo - le dijo a la secretaria nerviosamente.
- Siga por favor, el decano lo espera - la secretaria se dirigió al estudiante con educación, pero sin sonreír.
La oficina del decano era inmensa, o eso le pareció a Fernando Arturo, estaba decorada por varios cuadros de ilustres profesores (pensó el estudiante), y detrás de un escritorio de caoba estaba ubicado un hombre no muy viejo, pero con el cabello lleno de canas, tenía anteojos.
- Tome asiento señor Rico - dijo el decano.
- Perdón doctor, no soy Rico sino Rocca - el estudiante se puso más nervioso por esa equivocación.
- Ah sí, disculpe, aquí me transcribieron mal su nombre - el decano se alzaba los anteojos para mirar con sus propios ojos un papel.
Una vez tomó asiento Fernando Arturo, el decano guardó silencio mientras miraba un formulario de admisión de la universidad.
- ¿De dónde viene ese apellido Rocca?
- No sé, creo que de Italia, o eso dice mi papá.
- ¿Su papá es italiano?
- No, no, nació aquí pero él dice que su tatarabuelo o su tatatarabuelo eran italianos.
El decano se quedó mirando al estudiante por unos instantes con una expresión fría.
- Bueno, ¿el colegio donde estudió es de curas? - el entrevistador alzó la voz de manera inesperada.
- Sí, de padres de la santísima consolación de la anunciación....- el estudiante se calmó un poco, pero fue interrumpido.
- ¿Y no le llama la atención ser cura? - el decano sonrió levemente.
- No doctor, para nada.
Al decano se le borró la sonrisa que habían dibujado sus labios resecos.
- Ah, ya veo, ¿y sus papás a qué se dedican?
- Mi papá es ingeniero, y mi mamá es ama de casa.
- ¿ Ingeniero qué? ¿civil? ¿de sistemas?....
- Ingeniero agro-industrial doctor.
En ese momento sonó el teléfono del decano, él lo dejó sonar por un instante, pero levantó el auricular después.
- Estoy en una entrevista, llámame después - lo dijo en uno tono muy tranquilizador, y eso le dio confianza al estudiante que sentía mucho frío en esa oficina.
- ¿Qué hacen los ingenieros agro-industriales?
- Mi papá trabaja con una multinacional que hace papas fritas y esas cosas.
Nuevamente silencio.
- ¿Por qué quiere estudiar Derecho señor Rocca?
"Por fin" pensó el estudiante, esa pregunta la había preparado con anticipación.
- Doctor, quiero estudiar Derecho porque me interesa la política, la situación del país, y me encanta la discusión.
El decano volvió a poner sus ojos sobre el estudiante.
- ¿ En su concepto qué tiene que ver la política, la situación del país, y el Derecho?
"Eso sí no lo preparé" dijo para sus adentros Fernando Arturo.
- Pues....., la política está llena de abogados, y los abogados tienen mucho que ver con la política ¿ o no? - él mismo se sintió en una película de cantinflas, pero él en el papel de cantinflas.
El decano hizo una mueca despectiva, se levantó de la silla, fue hacia la puerta, la abrió:
- Celmira, que me traigan el memorando de la rectoría por favor - después de decir esto volvió a su sitio, pero con una expresión divertida en su cara.
- Explíqueme eso de la discusión señor Rocca.
- Sí, en mi casa discuto por todo, por las elecciones, por el estado de la calles, por el alcalde, por el presidente, por los senadores....
- ¿Y por qué otra razón quiere estudiar Derecho ?
- No, básicamente por eso - le entró un pavor que lo puso a temblar.
- La política y el Derecho están interrelacionados, pero son cosas diferentes, en cuanto a la discusión, hay abogados que no les gusta discutir y son magníficos juristas - advirtió el decano serenamente.
- Bueno es que....
- ¿Le gusta leer señor Rocca? ¿qué libro está leyendo?
- Estoy leyendo "Harry Potter y la piedra filosofal".
El decano clavó su mirada en uno de los antiguos cuadros de la oficina.
- ¿ De qué se trata ese libro?
- Es sobre un niño que se convierte en mago, pero tiene un enemigo muy poderoso que se llama Voldemort, y el niño va a una escuela de magia y hechicería que se llama Hogwarts, allí conoce a dos amigos que se llaman Ron y Hermione...
- ¿ Cree usted que Harry Potter es un libro para un abogado?
- ¿Cómo así? no entiendo su pregunta.
- Sí, ¿usted cree que un abogado tendría en su mesa de noche Harry Potter?
- Pues depende del abogado doctor.
En ese momento se abrió la puerta de la oficina, entró la secretaria, y puso un papel sobre el escritorio, nuevamente salió en silencio.
- No comprendo su respuesta.
- Si es un buen abogado debe leer no sólo cosas de Derecho, ya que en mi concepto el abogado para comprender la realidad también debe leer literatu....
El decano puso su atención sobre el memorando.
- Siga, siga, lo escucho.
- El abogado debe leer literatura, debe escuchar música, debe ir a cine, ver telenovelas, porque a pesar de ser abogado, o mejor dicho antes de ser abogado es un ser humano.
El estudiante no había preparado esa respuesta, sintió que había dicho algo malo, pero se sintió bien diciéndolo.
- ¿Usted es bueno para las Matemáticas?
- No he sido el mejor, pero tampoco el peor.
- Ya veo.
Fernando Arturo pensó que su entrevista había sido un fracaso por la expresión despistada del decano, tal vez en la otra universidad donde se había presentado sí lo admitirían.
- ¿Por qué quiere ser abogado?
Esa pregunta también la había preparado el estudiante, pero por un momento decidió contestar otra cosa.
- Quiero ser diplomático.
- ¿Qué quiere decir con eso?
- Quiero viajar por el mundo, ser embajador y esas cosas.
El decano dejó de mirar el memorando, y pasó a jugar con unos clips que había en el escritorio.
- Bueno señor Rocca muchas gracias por haber venido, le estaremos avisando.
Fernando se paró de la silla, miró los cuadros de la oficina, y volvió a la salita. Se sentó un rato para meditar lo que había ocurrido, y se fue para su casa en paz.

FIN

(El anterior relato es ficción, cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Este cuento ya había sido publicado en otro blog de mi autoría, tiene algunas modificaciones)


1 comentario:

PEDRO LUIS ROMERO FIGUEROA dijo...

es muy interesante su relato pero creo que podría hacer la historia algo mas entretenida si agregase otros elementos o si explicase con mas detalle algunas cosas como la conversación con su papa o como se entero de su admisión y si expresara como lo afectaban todas esas emociones, aunque en genera me gusto mucho soy abogado y todos pasamos por ese momento algo traumatico este es mi website espero lo visiten: https://sites.google.com/site/abogadoscartagenadeindias/ y este mi blog personal: http://blog-juridico-colombia.blogspot.com/